¡Atención! Esta reseña contiene SPOILERS de los libros anteriores.
Título: El dragón renacido
Título original: The Dragon Reborn
Autor: Robert Jordan
Saga: La Rueda del Tiempo (3/14)
Editorial: Minotauro
Nº de páginas: 682
Año: 1991
Encuadernación: tapa blanda con solapas
País: Estados Unidos
Traducción: Dolors Gallart
Saga: La Rueda del Tiempo
El dragón renacido
El aumento de la sombra
Cielo en llamas
El señor del caos
La corona de espadas
El camino de dagas
El corazón del invierno
Encrucijada en el crepúsculo
Cuchillo de sueños
La tormenta
Torres de medianoche
Un recuerdo de luz
Nuestra primavera (precuela)
Los orígenes de la Rueda del Tiempo (spin-off)
Sinopsis:
Rand, acosado por inquietantes sueños sobre una espada de cristal, decide abandonar a sus compañeros tras un ataque de Engendros de la Sombra y se encamina hacia Tear para descubrir quién es realmente. Mientras tanto, las tres jóvenes aspirantes a Aes Sedai viajan con Mat hacia Tar Valon para ingresar como novicias en la Torre Blanca, donde esperan que las hermanas sanen a Mat de la extraña enfermedad que padece. Poco tiempo después, la Amyrlin les encomienda una peligrosa misión...
Por su calidad literaria, su ambicioso planteamiento y su descomunal historia, La Rueda del Tiempo es la saga de fantasía más importante de los últimos treinta años. El lector que inicie el camino junto a Rand, Mat y Perrin no podrá abandonar el viaje hasta su incierto y sorprendente final.
Mi opinión:
Los dos primeros libros de esta saga tenían puntos positivos, pero quedaban lastrados por un ritmo lento y por su enorme cantidad de relleno. Aun así tenían potencial y no quería abandonar la saga. Sigo sin tener intención de hacerlo, pero tras leer esta tercera parte mi interés se ha enfriado más todavía.
Rand tiene cada vez más dificultades para controla sus poderes, y sabe que antes o después enloquecerá. Así que decide marcharse por su cuenta para no poner en peligro a sus amigos. Pero Perrin, Lan y Moraine deciden ir en su busca. Mientras tanto, Mat es llevado a la Torre Blanca para curarse, y una vez allí emprenderá una nueva aventura. Y por otra parte, Egwene y Nyaneve reciben una misión por parte de las Aes Sedai.
Sé que es una explicación muy críptica de la trama, pero cualquier detalle es susceptible de ser spoiler. Como ya es costumbre en esta saga, la novela tarda muchísimo en arrancar. Tras más de cien páginas de preliminares, cualquiera pensaría que la cosa cogería ritmo. Ni hablar, estamos hablando de La Rueda del Tiempo. Hasta ahora este es el peor libro de la saga. Y es que los otros también tenían mucha paja y eran lentos, pero al menos la trama avanzaba, por despacio que fuera. Aquí no. Termina el libro y te has quedado prácticamente igual que cuando empezaste. Voy a ir hablando de cada subtrama y de cómo ninguna sirve absolutamente para nada.
Una particularidad de esta entrega es que Rand apenas aparece. Esto en un principio me agradó, ya que no me cae nada bien y cualquiera de los secundarios es mucho más interesante por él. El problema es que es precisamente en este punto de la historia cuando su personaje cobra interés, ya que cada vez está más consumido por el hecho de ser el Dragón Renacido y se siente a un paso de enloquecer. Y justo en este momento, el autor decide relegarlo a un tercer plano y centrarse en personajes cuya historia está estancada. Haga lo que haga, siempre muestra el punto de vista menos interesante.
La parte de Perrin, Lan y Moraine no llega a ninguna parte. Lo único que salvo es que Lan sigue siendo el mejor personaje de la saga con diferencia, y rezo porque en algún momento tengamos su punto de vista. Por lo demás, es la parte más repetitiva del mundo, y se reduce a interminables descripciones de los personajes viajando por el campo y pasando la noche en posadas, como si fuera el día de la marmota.
La parte de Nyaneve y Egwene parecía la más interesante en un principio, ya que deben investigar si hay servidores del Oscuro infiltrados en la Torre Blanca. Pensé que eso le daría un toque de thriller, pero no. Al final también tienen que emprender un viaje (no recuerdo ni para qué) y de nuevo tenemos descripción tras descripción. Egwene me decepcionó muchísimo. Después de las cosa horribles que le pasan e el libro anterior, pensé que se exploraría algo al respecto. Eso también se queda en nada, el personaje no evoluciona y no le afecta en nada lo que le ocurrió, lo que me parece muy poco realista.
Mat era un personaje que llevaba tiempo sin tener importancia, y lo cierto es que aquí no me interesó mucho. Su misión se siente algo totalmente intrascendente. Y es lo que pasa con el resto de la trama, en realidad. Los personajes se pasan 600 páginas dando tumbos, sus "misiones" resultan totalmente intrascendentes irrelevantes para el desarrollo de los acontecimientos y te quedas con la sensación de que has perdido el tiempo. Es un libro puente para cosas que quizá pasen (o no) en posteriores entregas, y se compone de relleno puro. Si el autor va a este ritmo no me sorprende que la saga tenga 14 libros, porque qué manera de recrearse y dar vueltas sobre las mismas cosas.
En conclusión, El dragón renacido es un libro del que no hay mucho de que hablar, porque la historia no avanza en absoluto. Llegados a este punto de momento no voy a abandonar la saga, pero madre mía, ya me estoy impacientando.
Lo mejor: Como no ha pasado nada nuevo, la trama sigue teniendo el mismo potencial que tenía en el segundo libro.
Lo peor: Pues eso, que no se avanza en nada.
Calificación: 2'5/5 💓💓💔
Regular.
Citas:
"-El hecho de que el destino haya elegido algo por ti en lugar de que tú lo hayas decidido por ti mismo no significa que necesariamente haya de ser algo malo".
"-Siempre debéis prever lo peor, hijas mías; de este modo, todas las sorpresas que recibáis serán agradables".
"-El hombre es el animal que se somete más fácilmente a un yugo, y el más difícil de mantener sujeto a él".
"-Yo no soy un héroe. Hago lo que debo hacer, pero no soy un héroe.
-La mayoría de quienes tenemos por héroes únicamente hicieron lo que debían".
"Si no puedes ocultar lo que vas a hacer, hazlo de modo que todos piensen que eres un mentecato. Entonces se quedarán tan tranquilos, esperando a ver cómo caes de bruces".